27 mayo 2008

Poema 101 contra el rumbofijismo

El preciso imaginario está vivo

No se me culpe por decir siempre la verdad
Porque ese era el deseo del padre
En la sangre del hijo el ancestro
Gritando el imperio de los sin boca

No se me mate por tratar de decifrarlo
El mundo como es no sería nuestro
Habría extraviado el rumbo cuando el cosmos
Juntaba fuerzas para rebelarse
Para contagiar su expansión
De sueños creadores y de verbos incendiarios

Y yo traté de decirselos
Y ustedes no entendieron

El tiempo era un suspiro en medio de los gritos
La tuerca un ademán para sabernos constantes
Ingenuos obreros de vista fija

Ustedes no entendieron

Porque la vida se dió cuenta
Y no la escucharon por más que
Se mordió la garganta
Para el dolor
Su gente

18 mayo 2008

Siete palabras para los nuestros

Casi siempre pienso en como uno llega a ser un buen poeta, qué lo otorga, qué lo permite. Naturalmente el pensar este tipo de cosas suele pasar por alto las reflexiones acerca de lo bueno, lo virtuoso, lo genial, etc., porque basta con las ideas que uno ya tiene incorporadas, eso es suficiente para legitimar el ejercicio. Tomando en cuenta lo anterior, la mayoría de las veces he llegado a la conclusión que sólo hay dos posibilidades:

1) Ser un genio y que la virtud poética sea cualidad intrínseca. Por lo mismo no habría que hacer mucho más que escribir para ser bueno escribiendo.

2) La segunda, menos amable y más caprichosa, es carecer del genio de los primeros, pero trabajar enormemente hasta conseguir que el oficio de escribir llegue a ser una práctica genial y que la escritura misma sea virtuosa.

Me encantaría declarar que pertenezco a los de la primera... pero no, para nada. Entonces, como irremediablemente soy parte de los escritores de la segunda, mi única posibilidad de ser un buen poeta, es el trabajo arduo del oficio.

Siete palabras entonces para los nuestros:

Leer y releer y escribir y reescribir

14 mayo 2008

Módem

Yo soy un módem y no un router
porque la tecnología en seis meses
me quiso dejar atrás, y me negué.
Tuvo que venir un técnico, de esos
que nunca sabe mucho, desganado,
sacó el nuevo aparatito y me habló
con voz villana: "ahora esto es suyo,
cuídelo como si fuera usted mismo".

Entonces pensé en lo que significa
mi módem y en todo lo que soy
por él, mi querido aparatito nuevo,
y decidí que seríamos ambos uno
-y uno ambos- para sentir el flujo
de información a través del cable
y reposar por las noches extenuados:
Ahora pestañeamos igual al son
del internet.



09 mayo 2008

Contrapunto

Contrapunto
Es
Dos guitarras
Asfixiadas

Huyendo de la muerte
Fagocitándose

No hay nada de armonioso en la muerte
Ni en las guitarras que huyen de la muerte
Ni en los contrapuntos

Las cuerdas son trágicas
Enfermas

El piano es loco
Ni que decirlo

Duelen
Como vivir y contrapunto