05 enero 2009

I

Hoy fuimos más abajo del Infierno
Al fin recorrí tus calles
Tus mendigos
Tus ríos contaminados
Y tus barrios corrientes

Eras una ciudad bajo el agua

Descendimos ese mar con los ojos clavados en la muerte del otro
En cada arrecife pegándonos sentimos la necesidad de no ser pareja
En cada ola un rostro ajeno
Ese morir ahogados
Esa lucha contra la posibilidad de empuñarnos para mantener el aliento
Fue la hoz que nos abrió paso por las profundas selvas que se alzan tras la carne

No quisimos decirlo
Pero lo aceptamos
En el centro de los cuerpos
Ahí no estaba el otro
Sólo uno
Y la puerta abierta

19 noviembre 2008

No tengo tiempo para escribir
No tengo
No tengo

No tengo ganas de escribir
No tengo
No tengo

No tengo nada que escribir
Nada
Nada

04 noviembre 2008

*

Es que a veces las palabras tienen forma de ahorcados,
atropellados, desangrados o baleados.

Yo no quería.
Tú tampoco, supongo.