08 diciembre 2007

Los telémacos

Se les acabó el tiempo a los odiseos
Los telémacos levan anclas

Nunca nadie les sopló estribores
Ni les dijeron que las mujeres deben ser reales
Nunca nadie les quitó un sueño
Ni les jugaron dados a la suerte
Desean sin embargo mareas de infinito
Besos de galaxias encubiertas
En el peor de los casos
Un animal que se modela solo
Un escrito oculto
Padres ausentes haciendo guerras

Los telémacos son rígidos
Las madres los amamantaron en silencio
Hasta el día de las barbas

La sal del mar les huele a tierra
Más que nada
Porque los viejos se hacían hombres
Y ellos tejían redes
Hasta que un día
Se les cayó la noche como un huevo
Un fulgor que clamó espacio
Presencia ineludible para el hombre que no sabe nada
Y entonces
Descubrieron que las redes podían ser fractales
Formas excedidas de la esencia
O de las ciudades

No más cadenas odiseos
Tomaron el primer trago que los llevó lejos
Se dijeron a sí mismos
Las brújulas son una depreciación del instinto
No nos importe el costo

Así
Sin más
Los telémacos levaron anclas
Frente a la mirada atónita del panteón

03 diciembre 2007

Antropofagia reveladora

Sufrir es a veces un tedio que no puede sino contraerse y revolcarse en su propia bilis pero cuando un hombre decide ser más que cualquiera de sus miedos fulgura un son devenido en verso blanco implacable o subversivo como la calle repleta de rumores y muertes negándose los hechos porque los asesinatos nunca agradan y yo aquí con un cuerpo que me canta por ser siempre ignorado a través de su sangre violácea descompuesta cambiando a la fuerza hacia la linfa que me brota por las manos y el cuchillo que me sostiene sin aliento y todo es uno y cuánto más si uno no es el mago que remedia fricando los dedos imponiéndole un orden a lo repatriado al caos uno no es de esos y la sangre a a veces sale como un son que pervierte los oídos y lo llama a la aventura de la sierpe desbocada y el sufrimiento es a veces un tedio que te colma las entrañas con un éxtasis de luz ténue florecida en rincón mas terco de la galaxia cual négársé a la muerte de los sueños hoy no quiero despertar si al fin somos uno inseparable y no lo sabes más que en agonía que nos fluye por tú piel verdosa con los años en mi refrigerador en mi nevera en mi jardín en las macetas cuando como tus uñas y mi plato ríe porque es el único que entiende que tú no sufriste y yo sí y si es que existe un costo para ser uno yo lo alivio con la vuelta que le damos a tu carne entre mis tractos nadie nos dijo lo que era el amor y no hizo falta sino por qué estás tú en el cielo a la derecha del padre esperando que los ojos se me tornen hacia los huesos con la potencia de la silla magna de colores azules como el frío gris de tus labios míos con espuma y contorsiones entre el pelo y los músculos pero al fin ya contigo y yo contento porque el fin de los días no era cierto lumitante


02 diciembre 2007

Necrópolis

Un río de gentes murmurantes
Ciclo inmenso en mis aletas de insecto
Marca lo cercano con su polvo
Que adormece y encausa las andanzas

Vuelo lejos en busca de un silencio
Y las manos del concreto no me sueltan
Aparecen las ciudades
O las gentes las invocan

Son rostros palabras y recuerdos
Una barca que navega entre los cuerpos
Amputada del arrullo de las almas
Mataría los sentidos si pudiera

Ojos para muertes día a día
Boca para soplos siempre en vela
Oído para llantos cadenciosos
Narices entre flores siempre secas

Desde el suelo la mano me aprisiona
Profunda grieta abierta bajo el piso
Me concede un instante de descanso
En el fuego que acalla toda gente

En el fondo hay una joya que no alcanzo
Y aparece ante lo mío la certeza
Mi mente no concibe latitudes
Que reposen su valor en lo distante

Regreso en mis aletas de insecto
Ahogo mis deseos en el río
Me ausento cuando avanza la barca

Hacia el cielo registro la mirada